¡Viva la vida! Mariela A. Valencia

“Los reyes magos”

Queridos lectores de este espacio, los saludo con gran cariño y alegría, en esta primera edición del 2021 de ¡Viva la vida!

Esperando que hayan disfrutado de las fiestas y la compañía de sus seres amados, el día de hoy deseo hablarles sobre uno de los temas que está en boca de chicos y grandes durante los primeros días de enero: Los Reyes Magos.

Antes que nada, déjenme decirles que cuando era pequeña y también en algunos años de mi juventud, veía de manera normal y bonita la historia de dichos personajes tan populares y apreciados por millones de seres humanos.

Como todos, sabía que hace más de 2000 años, un grupo de tres magos había llegado al lugar donde nació Jesús, para ofrecerle regalos como incienso, mirra y oro; lo cual era algo muy preciado en esa época. Y desde entonces, cada año estos seres viajaban desde el lejano Oriente para llevar regalos a todos los niños del mundo.

Obviamente al crecer, mi perspectiva de esta historia cambió, pero me seguía pareciendo bonito que cada 6 de enero, nuestros pequeños recibieran un regalo que los hiciera tan felices; además de ser esta, la manera de cerrar los festejos decembrinos en familia. Sin embargo, hace un mes aproximadamente en un estudio bíblico, tuve oportunidad de leer, analizar y comprender la realidad de los reyes  magos.

Esto me pareció bastante interesante, por lo que a continuación les comparto lo que narra la Biblia en Mateo 2:1-12 en la versión Reina Valera:

Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará a mi pueblo Israel. Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore. Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño. Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

Como se puede observar, amigos, en el texto no se menciona el número de personas que estuvieron adorando a Jesús la noche en que nació, tampoco dice que eran reyes, ni hace alusión a su origen, color de cabello o de piel, ni su medio de transporte. Este pasaje de la Biblia, únicamente expresa que eran hombres sabios, y debido a que los magos de aquel tiempo se dedicaban a estudiar el movimiento de los astros, acudieron a ver a Jesús guiados por una estrella.

En lo personal, puedo concluir que el mensaje que enmarca esta lectura, es que a pesar de que ese suceso tuvo lugar hace muchísimos años, sigue presente en la actualidad, pero de una manera distinta.

Hoy en día, cada uno de nosotros puede adorar a Cristo regalándole lo más valioso que poseemos. Y no hablo de oro, lujos, ni objetos materialmente valiosos; sino de actitudes y sentimientos nacientes de nuestro interior.  

Yo como muchos más, decido honrar a Jesús entregándole mi fe, mi confianza, mi corazón; dándole a Él, el primer lugar en mi vida y compartiendo su Palabra a quienes me rodean.

No voy a negar que la tradición de la llegada de los reyes magos, los regalos, saborear una rosca deliciosa y disfrutar de una taza de café o chocolate con la familia y amigos, son de las cosas más bonitas que trae el inicio de un año nuevo. Sin embargo, les hago la invitación a leer con detenimiento esta historia, a meditarla y descubrir de qué manera pueden agradar y adorar hoy en día a Jesús, pues debemos recordar que gracias a Él, es posible que… ¡Viva la vida!