¡Viva la vida! Mariela A. Valencia

¡Feliz año nuevo!

Estimados lectores, los saludo con gran alegría en esta que es, mi última nota del 2020.

De más está decir que el antes mencionado, fue un año bastante difícil para todos los seres humanos. Sin duda estos doce meses, cambiaron radicalmente nuestra vida.

El ciclo que está por concluir, trajo consigo mucha tristeza, ansiedad, miedo, incertidumbre, estrés, desesperación, dudas, caos, dolor y una enfermedad de la que casi nadie había escuchado hablar.

Fue realmente devastador ver cómo de un momento a otro, el mundo al que estábamos tan acostumbrados y sentíamos tan seguro, nos mostraba un rostro totalmente distinto, en el que predominaron las pérdidas humanas y una enorme desolación.

Sé que para muchos de nosotros, la llegada de una pandemia destruyó todos esos planes que nos hacían sentir ilusionados, para dar paso a un panorama que jamás hubiéramos podido imaginar; en el que en lugar de llevar a cabo nuestros anhelos, nos vimos obligados a hacer una pausa y quedarnos resguardados en casa para evitar contraer COVID-19. No obstante, implementar una cuarentena en la mayoría de los países, no fue suficiente para impedir que hubiera millones de contagios que desgraciadamente, terminaron arrebatándole la vida a muchísimas personas.

Está más que claro que el 2020 fue desastroso para los habitantes de la tierra. Sin embargo, a pesar del sufrimiento y frustración que en este tiempo se vivió, considero que cada lector que se adentre en estas líneas, tiene al menos un motivo para agradecer a Dios en este fin de año.

Ya sea porque conservan su empleo, porque su familia se encuentra lejos pero sana, porque cuenta con amigos que aún en la distancia les muestran su cariño y apoyo incondicional; o simplemente porque estos 366 días tuvieron un techo y alimentos que poner sobre su mesa. Además, de que cada una de las experiencias por las que pasamos, ha dejado un aprendizaje que enriquecerá nuestra existencia.

Es por esto, que los invito a reflexionar sobre todo lo sucedido en el año que terminará dentro de unas cuantas horas, y a encontrar ese motivo para agradecer que cada uno posee. Y tengo la confianza de que al igual que una servidora, mencionarán más de una razón por la que es preciso decir: ¡Gracias!

Y para finalizar, quiero expresarles mis más sinceros deseos para ustedes durante el 2021. Que así como sucedió este año, la bendición de Dios los acompañe en cada segundo, y sea Él quien les dote de fortaleza para enfrentar la adversidad y continuar descubriendo todos los días, el precioso secreto que hace que… ¡Viva la vida!