Perfilando

Ahued-Nahle la traición

Por Iván Calderón

  La nominación de Ricardo Ahued como candidato al Senado de la República por el Movimiento de Regeneración Nacional causó opiniones encontradas entre los electores veracruzanos.

  Sin duda.

  El ex priista de hueso colorado y vendido en el pasado reciente como uno de sus militantes más congruentes, aceptó sumarse al proyecto de López Obrador poniendo en entre dicho su propia honorabilidad, puesto que todavía antes de su decisión, había jurado lealtad al tricolor, respaldando al virtual candidato a gobernador por el PRI José Francisco Yunes Zorrilla en abierto, públicamente y de viva voz.

  Les cuento.

  Ahued Bardahuil a una semana antes de certificar su pase a MORENA, cenó en su domicilio particular en el fraccionamiento “Tres Pasos” con Pepe Yunes. Presentes también Toño Benítez Lucho, Bertha Hernández, Ranulfo Márquez, Ricardo Landa, entre otros personajes más. Y allí, como todo un tricolor de cepa, juró jalar parejo con Yunes Zorrilla “pase lo que pase” y “cueste lo que cueste”.

  Lo que no se dijo, es que Ahued a producto de gallina quería ser senador, y ganándole las ansias de matador, no aguantó el proceso interno del Revolucionario Institucional y prefirió traicionar a José Yunes atragantándose en sus propias palabras.

  Indudablemente el comerciante xalapeño sabía que la competencia estaba reñida, ante la terna integrada por él, Américo Zúñiga y Juan Carlos Molina.

  Pero como dice aquel dicho “el que traiciona una vez, traiciona siempre” y don Ricardo emulando al más famoso de los traicioneros en aquella última cena, le dio un “beso de Judas” al de Perote, para después ir a caer en los brazos de tal vez un falso Mesías impulsor de una república amorosa, donde existirá el perdón y el olvido hasta para los criminales procesados y confesos.

  Pero esa será otra historia.

  Se tiene que decir, pese a que se diga lo contrario Ahued no la tiene muy fácil para llegar a la Cámara Alta. La neta.

  Para empezar va en la segunda posición. Y además de esto, no es para nada conocido entre los sectores del sur o norte del estado, y ni que se diga con los hombres de campo quienes inequívocamente tenderán a ser la fuerza electiva de MORENA y aun con todo y que están plenamente identificados con Rocío Nahle o Cuitláhuac García, poco a poco se están dando cuenta que al igual de lo que pasa en otro partidos, este instituto político está resultando más de lo mismo.

  Por otra parte, llama mucho la atención que también con Rocío Nahle se esté cocinando otra alta ingratitud. Esta vez para con el pueblo veracruzano, ya que tal y como lo confirmó el propio líder moreno, de ganar la contienda presidencial, la todavía diputada federal oriunda de Zacatecas sería ungida como titular de la Secretaría de Energía y de resultar victoriosa dejará votado un cargo inmediatamente después de llegar a él.

  Es cierto, su llegada como Secretaria de Estado no tiene nada malo, lo que sí es asombroso es que después de criticar a los políticos chapulines, sea el mismo AMLO quién anuncie con anticipación que harán lo mismo que los de enfrente.

  Pero bueno, en la lógica de sus seguidores, todo lo que haga o deje de hacer Andrés Manuel está bien y punto.

  Ya veremos qué es lo que pasa.

POR CIERTO el día de ayer ante el pleno del Congreso del Estado el diputado local José Luis Enríquez Ambell presentó una iniciativa con proyecto de decreto que reforma el artículo 4 de la Constitución Política del Estado, en lo relativo a la justicia cotidiana con el objetivo de eliminar formalismos otorgando eficacia a los procesos jurisdiccionales y a los procedimientos seguidos en forma de juicio tutelados bajo el principio de oralidad.

  Lo que no es otra cosa que incorporar a los procesos civiles las celebraciones de audiencias de manera oral, tal y como sucede en la materia penal.

  Tanto Enríquez Ambell como la bancada del PAN se encuentran dejando un importante precedente en materia de justicia, donde si bien es cierto que falta mucho por hacer en esta legislatura está sentando las bases correctas.