Columna ¡Viva la vida!

“El espíritu de la Navidad!

Por: Mariela A. Valencia.- Queridos lectores, les envío un afectuoso saludo, en esta que es la penúltima edición de “¡Viva la vida!” de este año tan peculiar para todos.

Y como lo anuncia el título, hoy quiero escribirles acerca de la celebración que tendremos dentro de unas cuantas horas en cada uno de nuestros hogares.

Todos sabemos que desde los primeros días de diciembre, el ánimo de la mayoría de las personas cambia notablemente y nos invade una actitud de alegría, unión y generosidad. Y es esto, lo que comúnmente conocemos como el espíritu de la navidad.

No quiero decir que estar alegres, unidos y ser generosos en estas fechas esté mal, sino todo lo contrario. Es preciso demostrarnos amor unos a otros mediante estas acciones. Sin embargo, como lo he dicho en ocasiones anteriores, considero que debemos practicar esto todos los días, y no únicamente cuando se acerca la navidad y el año nuevo.

Pero lo más importante de todo, lo que debe ser el centro de atención y eje principal de cada festejo que realizamos el 24 de diciembre,  es tener presente el origen y el verdadero motivo de la navidad.

La Biblia narra en Lucas 2:1-20, y Mateo  1:18 – 2:15, la manera en que se vivió la primera navidad; el nacimiento de Jesús.

En estos dos pasajes bíblicos, se aprecia claramente que la verdadera navidad no son lujos, ni fiestas, ni cenas extravagantes. No obstante, es triste ver que es de lo que menos nos acordamos al momento de hacer planes para esa noche.

La esencia  de la verdadera navidad, amigos, es recordar que hace más de 2000 años, Dios mandó a su único hijo a la tierra, para que tiempo después, pagara por nuestra desobediencia, de una forma muy cruel y dolorosa.

He aquí una muestra irrefutable del inmenso amor que Dios tiene hacia los seres humanos. A quienes lo único que les pide a cambio, es que acepten a su Hijo como su Señor y Salvador personal e intenten cada día, ser más como Él.

Es por esto, que a través de esta nota les hago la invitación a que esta Noche Buena, antes de festejar como estamos acostumbrados, demos lectura a los versículos que arriba mencioné, a meditarlos no sólo con la mente, también con el corazón; y si alguien aún no lo ha hecho, tomar la decisión de que el sacrificio que inició aquella noche en ese humilde pesebre, tome sentido para nosotros y tenga el lugar más importante de nuestra existencia.

Deseo sinceramente que ese día tan especial, se encuentren rodeados de paz, amor, felicidad y un sinfín de bendiciones; además de tener siempre en el pensamiento, que la llegada de Jesucristo a este mundo, es la razón más bella y poderosa para que… ¡Viva la vida!