COLUMNA ¡Viva la vida!

“El sistema de las emociones”

Por: Mariela A. Valencia.- Qué tal, amigos, reciban un afectuoso saludo desde la bella Xalapa.

Escogí para el día de hoy, un tema que estudié hace años en la universidad, y estoy segura que a muchos les va a interesar.

¿Sabían ustedes que el cuerpo humano cuenta con un sistema encargado únicamente de la creación y coordinación de las emociones? Sí, éste es el Sistema límbico, y está formado por varias estructuras cerebrales que gestionan respuestas fisiológicas ante estímulos emocionales. Además, está relacionado con la memoria, la atención, instintos sexuales, emociones como placer, miedo, agresividad, la personalidad y la conducta.

Es un mundo de emociones y sentimientos, papel clave para mantener la vida anímica. Origen de todas las emociones, logra reorientarse en el placer y euforia, uno de sus órganos, el hipocampo es el centro de memoria a corto plazo.

Se dice que este sistema puede disminuir o acelerar el corazón, bajar o subir la presión, facilitar o bloquear aprendizaje o memoria, lanzar defensa de huida o lucha, facilitar actividad motora o inhibirla, inducir gran exaltación o el sueño. También, controla la hilaridad, es decir, la expresión tranquila y plena del gozo, el sobrecogimiento, que es la impresión ante determinadas situaciones, y una gran variedad de sutiles emociones que podemos considerar primitivas del hombre.

Los órganos que forman el sistema límbico son el tálamo, estructura transmisora, da entrada a la información y determina que hacer con los mensajes recibidos al enviarlos a la corteza cerebral para su procedimiento.

Región septal, asociada con la sexualidad. Balbos olfativos, relacionados con capacidades olfativas y respiratorias. Amígdala. Central de alarma activa, gran actividad de respuestas y telegrafía los mensajes de crisis hacia la corteza. Núcleo hipotalámico, Hipocampo y Fondo de saco.

En lo personal, me resulta increíble que todos esos sentimientos que experimentamos día con día, son producto del cerebro y otros órganos, y no el corazón, como muchos llegamos a pensar alguna vez.

Con esto se comprueba de nueva cuenta la inmensa sabiduría y grandeza de la naturaleza humana. Pues en ella, cada instante se produce una nueva razón para que… ¡Viva la vida!